Aunque mucha gente no repare en ello, la salud mental de nuestras mascotas es igual de importante que la salud fisiológica. Sobre todo deberemos tener cuidado cuando son jóvenes, ya que al igual que los humanos, es cuándo desarrollamos miedos o comportamientos que luego son difíciles de corregir.
No es fácil para los dueños entender a sus mascotas y es por eso que en muchas ocasiones es necesario acudir a un veterinario especializado en etología y TomVets ofrece el servicio de Etología a domicilio.
A continuación os detallamos momentos y situaciones en los que deberéis estar atentos y os intentamos guiar en cómo ayudar a vuestra mascota.
Socialización
El periodo de socialización transcurre desde el nacimiento hasta las 8-10 semanas de edad. Durante este periodo es cuando es importante exponer al cachorro a estímulos para que no les tenga miedo de adulto.
Una vez cerrado este periodo será cada vez más difícil “desensibilizar” al perro respecto a un estímulo que le provoque miedo.
Por eso se recomienda que los criadores empiecen este proceso socializando a los cachorros frente a personas, niños, otros perros, gatos o incluso ruidos como fuegos artificiales o truenos de forma paulatina.
En caso de adquirir un cachorro también debemos acostumbrarles nosotros de forma progresiva y respetuosa a este tipo de estímulos así como a ruidos de la calle (siempre llevándolos en brazos hasta que el veterinario nos de permiso para llevarlo en el suelo según su pauta de vacunación).
Tanto si cogemos un cachorro como si adoptamos un perro adulto éste pasará por un periodo de adaptación en el que es probable que observemos:
Comportamientos esperables
- Destrozos: se dan porque el perro no sabe qué objetos son sus juguetes y cuáles no. Limitar inicialmente la área de exploración y tener siempre a mano juguetes que pueda usar ayudará a controlarle para poderle redirigir hacía algo que pueda morder libremente.
- Periodo adolescente: Dura desde los 6 hasta los 18 meses aproximadamente, dependiendo del perro. Durante este periodo es posible que perros que se han portado siempre bien incluso de cachorros empiecen a probar comportamientos nuevos, eso tiene que ver no solo con la edad sino con un componente hormonal.
- Inicio de marcaje o comportamiento agresivo con ciertos perros o personas: esto tiene un componente hormonal muy importante pero puede venir agravado por una socialización deficiente o porque no estemos sabiendo aplicar unas pautas de entrenamiento adecuadas y con nuestro comportamiento le estemos confundiendo en vez de ayudarle.
Cómo corregir comportamientos
- Decidir reglas concretas: Cómo núcleo familiar se deben elegir las reglas de la casa y aplicarlas desde el principio. Todo lo que se le permita hacer ahora lo hará también cuando sea adulto. Enviarle un mensaje sistemático al perro es una parte importante de la educación.
- Establecer una rutina: Los perros responden bien a las rutinas, así que mientras se adaptan a su nuevo hogar, es recomendable mantener los horarios de la comida, de los paseos y de la hora de acostarse cuanto más constantes, mejor.
- Ser positivo: El adiestramiento basado en el refuerzo positivo es una manera excelente de enseñar a un perro las reglas mientras se establece un vínculo sólido. Hay que ser paciente, no es nada fácil adaptarse a un nuevo hogar.
Además es posible que el perro aun no tenga conocimientos de conducta asimilados en situaciones concretas que serán importantes para vuestra convivencia en el futuro:
Educar a tu perro a ir al baño
Si has adoptado un cachorro es probable que no se le haya todavía enseñado dónde hacer sus necesidades. Lo mismo puede ocurrir con un perro adulto.
Para ello es importante trabajarlo ignorando siempre los accidentes y premiándole efusivamente con premios y “fiestas” cuando lo haga en el sitio correcto. Puede ser de forma inicial con un punto de la casa designado para ello (con empapadores o papeles de periódico) al que debes ir llevándole de forma regular. Más adelante cambiaremos a una zona del jardín o sacándole a la calle.
En cuanto entienda que haciéndolo en estos sitios se le premia preferirá hacerlo allí y afianzará la conducta fácilmente.
Paseos con Correa
Es uno de los aprendizajes más difíciles, sobretodo en animales muy ansiosos que quieren ir deprisa o saludar a personas y perros apasionadamente.
La correa de tu cachorro
Es importante empezar con una correa larga con la que podamos:
- darle un poco más de libertad si estamos en zonas espaciosas sin correr el riesgo de perderle
- llevarlo cerca en zonas de riesgo
El arnés
A la vez es necesario equiparle con un arnés acorde con su tamaño y edad. No es tan importante lo bonito que este sea como que la forma y el tamaño sean los correctos para enseñarle. Sobretodo aseguraros que no se le deslice ni se le salga. Para empezar son recomendables los arneses de cinta ancha protegida para que no se claven con anilla en el pecho para poder enseñarle a no tirar de la correa sin hacerle daño.
Adaptación a estar solo en casa
A menudo cuando adoptamos un perro no le dejamos solo casi nunca y para cuando queremos hacerlo presenta problemas de ansiedad por separación.
Es importante hacer esa transición ya desde bien jovencitos y despacio, empezando con ratos cortos. Hay que intentar que sea una experiencia positiva para él ayudándonos de juguetes interactivos como pueden ser Alfombras de Olfateo, Kongs rellenos de comida…
Convivir con otros animales
En caso de que ya tengamos otras mascotas en casa es importante hacer las presentaciones de forma lenta y progresiva, asegurándonos en todo momento de mantener a los dos individuos que estamos presentando seguros para evitar lesiones.
Es común que un animal que ya vive en una casa no acepte durante los primeros días al nuevo miembro pero con unas buenas pautas de presentación debería solucionarse en unos días o semanas.
Es importante respetar al animal que ya tenemos en casa y permitirle que se esconda o aleje del nuevo proporcionándole zonas que reconozca como seguras a las que el nuevo no tenga acceso (zonas altas para gatos, zona segura en habitación apartada para perros) ya que los cachorros o perros nuevos pueden ser muy insistentes y es posible que los adultos pierdan la paciencia (especialmente teniendo en cuenta que a veces los pueden ver como una amenaza a sus recursos).
Se recomienda tener cuidado sobretodo en momentos de “riesgo” como son la hora de la comida, el acceso a la cama, juguetes etc. por lo menos hasta que la relación entre ellos sea positiva.
Recordad que cualquier comportamiento anómalo o no deseado debe ser tratado lo antes posible. Para estos problemas, podéis consultar nuestro servicio de Etología a domicilio.